Todopoderoso Google

Mientras el panorama mediático todavía celebra los 10 años que Google acaba de cumplir desde que fuera creado por dos estudiantes de Standford, el buscador todopoderoso sigue haciendo noticia. No sólo Chrome está al habla de todos por haber prendido la llama latente de la guerra de los navegadores con sus mejoras en velocidad, aislamiento de pestañas y una barra de direcciones que muestra sugerencias de búsqueda, sino también porque Google Earth y la ONU van a lanzar una herramienta para seguir el cambio climático del mundo, que permitirá a los usuarios observar imágenes que muestren el deterioro ambiental de lugares en peligro. Quizás el hecho más relevante y que ha generado temores entre algunos medios de comunicación, es que Google acaba de anunciar que pretende digitalizar toda la prensa escrita de los últimos 200 años, algo así como una suerte de hemeroteca mundial al alcance de un solo clic. Con el New York Times y el Washington Post ya se puso manos a la obra hace años, aunque todavía les quedan convenios por firmar con otros medios. Con su mentalidad de buscador, Google anuncia en su blog oficial que se podrá navegar a través de fotografías, titulares, artículos, anuncios, y todo… buscando con Google News. Parece que el monopolio en la gestión de la información está más cerca de lo que pensamos.

¿Alfabetización digital en la universidad o analfabetos del siglo XXI?

Parece ser que las TIC aplicadas para la mejora de la docencia sólo son interesantes si se trata de educación básica y media. Tanto el portal Educarchile como Enlaces tienen un concurso abierto para la presentación de proyectos para favorecer el uso de las TIC en el aula. “Planifica con Educarchile” busca “incentivar a todos los profesores y profesoras del país a crear y compartir con otros docentes su trabajo profesional”, y en la misma línea, el concurso “Enseña con Tecnología” del portal Enlaces tiene por objetivo “impulsar el diseño, elaboración y puesta en práctica de material didáctico multimedia e interactivo inédito”. Pero ojo, porque si eres profesor universitario y consideras que las TIC son herramientas fundamentales para la mejora de la calidad docente en educación superior, tuviste mala suerte. No podrás participar.

Sin embargo, las tendencias educativas de nuestros tiempos caminan hacia un aprendizaje para la vida, destinar un rol protagónico a los alumnos, trabajar en entornos colaborativos, utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación tanto a nivel presencial como a distancia… En un mundo cada vez más tecnológico, donde la misma sociedad ya gira en torno a la red mundial Internet, donde se precisan cambios y adaptaciones constantes al medio, no podemos educar a los futuros profesionales al estilo napoleónico.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), publicó en enero de este año los “Estándares de competencias en TIC para docentes”, un informe que hace hincapié en que las TIC pueden ayudar a los alumnos a adquirir las capacidades necesarias para llegar a ser:

  • - competentes para utilizar tecnologías de la información;
  • - buscadores, analizadores y evaluadores de información;
  • - solucionadores de problemas y tomadores de decisiones;
  • - usuarios creativos y eficaces de herramientas de productividad;
  • - comunicadores, colaboradores, publicadores y productores; y
  • - ciudadanos informados, responsables y capaces de contribuir a la sociedad.

Las iniciativas que muchos profesores universitarios llevamos a cabo se difunden gracias a los esfuerzos que hacemos por participar en congresos, publicar nuestros trabajos en blogs personales, y conversar con colegas a través de redes sociales. Algún día, gracias al poder globalizador de la web, las instituciones públicas se darán cuenta de que también es necesario promover la competitividad de las TIC en aulas universitarias. Mientras los esfuerzos por potenciar la utilización de las TIC en educación no se amplíen a nivel de universidades, estaremos formando lo que algunos expertos ya empiezan a denominar como “analfabetos del siglo XXI”.

Tras un año del secuestro de “El Jueves”

En los kioscos (y en la web para los que estamos al otro lado del charco) se puede ver la nueva portada de la revista “El Jueves”, que conmemora el cumplimiento de un año desde que su ejemplar del 18 de julio fue secuestrado. En esa ocasión aparecían el Príncipe de Asturias y Doña Letizia en una caricatura como pareja “representativa” de los españoles para criticar la medida del Gobierno de otorgar 2.500 euros a las parejas por cada nuevo hijo.

Tras ser acusados por delito de injurias al sucesor de la Corona, Guillermo Torres y Manel Capdevila rectificaron.

Hoy los Príncipes de Asturias vuelven a ser protagonistas de “El Jueves”, aunque esta vez se ganaron un póster central con la misma postura pero con un cambio de escenario.

Según informa El Mundo, los dibujantes han tenido que pagar una multa de 3.000 euros. Injusto o no, el caso es que “EL Jueves” ha ganado en un año 100.000 lectores. Parece que la multa salió rentable a fin de cuentas. Además, ¿qué inocente cree que en los tiempos que corren pueda ser efectivo a nivel social el secuestro de una revista?

La incertidumbre de la desconexión

Ya pasaron cinco días sin conexión continua a la red, y me siento perdida, angustiada, desorientada. ¿Habrá pasado algo en el mundo que yo no sepa? ¿Habrá salido algún nuevo producto de Google que me interese? ¿Habré recibido muchos mails? ¿Tendré algún mensaje nuevo en Facebook? Mi mundo real se detuvo, pero el mundo virtual que navego día tras día sin interrupción sigue a su ritmo, rápido, constante, sin límites ni horarios. En los días previos al congreso en Madrid, decidí pasar unos días con mi familia en la playa, en la costa gaditana. Y a pesar de estar disfrutando de un agradable verano junto al mar, empiezo a darme cuenta de que soy una adicta, una adicta a Internet. Lo reconozco: no puedo vivir desconectada. Una especie de incertidumbre se apodera de mí y me provoca vértigo, de sentir que todo pasa y yo me detengo, como en un estado de coma temporal. He tratado de avanzar con algunos proyectos, desde un notebook que empieza a carecer de sentido cuando el wi-fi no funciona. Quizás sea mejor así, al menos para darme cuenta de que la vida no es sólo cuestión de bits. Se puede disfrutar de una novela o de un largo paseo al ritmo de la brisa del mar.